Una breve historia de los árabes

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Nosotros laicos y occidentales.

Ellos los musulmanes y su tribalismo.

La partición de Palestina para hacer sitio a Israel.

El literalismo y la autocracia.

La Primavera Árabe.

El Estado Islámico.

 

 

Hace años que los productores de Hollywood divulgan entre nosotros una imagen muy cinematográfica de los árabes: son fanáticos, ignorantes, codiciosos, tienen barba, rezan donde quieren y conducen preferentemente un Mercedes-Benz en cualquier estado de conservación.

Esto servirá para vender películas y entretenimiento, pero para entender a un pueblo universal como el árabe, que nos dio las matemáticas, la arquitectura, la química (y también la semana de siete días), no hace más que satirizar su complejidad.

John McHugo es un arabista inglés que escribió un libro didáctico, para un público no especializado, que solo requiere dejar de lado los estereotipos hollywoodienses.

No exige que comparta su visión ni ofrece un catálogo de justificaciones a la carta, no intenta despertar simpatías oportunistas y tampoco oculta que las diferencias religiosas siempre han sido una línea de falla muy peligrosa en las sociedades árabes.

Su propuesta es sencilla: se trata de un libro que examina la larga historia de los árabes para ver cómo ha conducido a los problemas que padece su mundo hoy, y por qué ese mundo resulta a menudo tan hostil e incomprensible para muchas personas de occidente.

Una breve historia de los árabes  también aporta mucha información contemporánea y desconocida para la mayoría de nosotros, además de un análisis actualizado de la situación de sus principales países, a partir de la ruptura revolucionaria que produjo la llegada de la Primavera Árabe.

Entre los casi 500 millones de árabes hay musulmanes y cristianos, Estados laicos, islámicos, tribales y de los otros, monarquías y sultanatos, presidentes vitalicios, sistemas pluralistas no competitivos y democracias jóvenes y frágiles.

Pero aunque parezca increíble, Siria sigue siendo el único estado árabe en donde los carnets de identidad no declaran la religión del portador….

Néstor Salvador Boichenco

Escrito por

Nací en Buenos Aires cuando aquello brillaba de muchas maneras y, después de varias vueltas por aquí y por allá, hace más de 15 años que estoy afincado entre la ciudad de Bilbao y sus magníficas conexiones aéreas. He trabajado en distintos países, con empresas americanas, alemanas, francesas y españolas, cuya diversidad organizacional me ha llevado a participar en el mundo moderno, en red, cada vez más complejo y globalizado. Dice un buen consultor argentino que cultura también significa “cómo se hacen las cosas aquí” y en verdad es muy cierto. Sigo pensando que aceptar otras formas de hacer nos permite ser flexibles y entrenables. Hoy, puedo mezclar experiencia y metodología para contribuir a crear estrategias comerciales, innovadoras y orientadas a la internacionalización. Siempre con ideas nuevas y muchas ganas, pero sin olvidarme que aprender sigue siendo un deporte de contacto.

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