Sostenibilidad de la Ética Hacker

Corren tiempos difíciles para las ventas. Uno de los axiomas más cacareados de los últimos años. En cambio, hay datos objetivos que dan para reflexionar.

Escojo dos que leía hace poco y desde luego no lo hago al azar, si no que me dan pie para hacer una reflexión que dejo abierta para que cualquier persona pueda complementar con la suya.

Por un lado los artículos de lujo han sido los únicos que durante este periodo de crisis, no solo no han bajado sus ventas sino que las han subido. Por otro lado, el famoso Black Friday hace que los comercios disparen las ventas con respecto al año pasado.

Parece que el dinero no es lo único que mide el éxito de un producto. Según el mercado y el segmento al que nos dirijamos, no todo se paga con dinero. O el peso del dinero en la decisión de compra es diferente.

En las economías industriales el precio de las cosas está directamente relacionado con el coste y el esfuerzo de producción. En las economías sociales o del conocimiento el factor psicológico y social parece que distorsiona mucho los conceptos de cadena de valor.

El problema que se me viene a la cabeza es ¿qué pasa cuando en un mercado basado en el conocimiento aplicamos modelos de negocio que provienen del mundo industrial?

Me agarro a los espacios de coworking. El valor de un espacio de este tipo realmente es la capacidad de crear soluciones de manera colaborativa, pero las tarifas de estos espacios están basadas en la prestación de infraestructura. Tremenda colisión, no coincide el valor buscado con el formato económico.

Lo mismo pasa con muchos grupos que trabajan bajo el formato de la ética hacker, no es fácil descubrir cómo tarificar el valor.

Si tu valor no es el conocimiento, sino cómo tu conocimiento pone solución a un problema, no tiene sentido cobrar solamente por decir y demostrar lo que sabes. También has de demostrar que lo aplicas en post de conseguir un resultado.

Por lo tanto, hay dos cosas que no me encajan en este modelo cuando se trata de ver su lado mercantil.

No le veo mucho sentido a terminar diciendo cuál es el coste por hora de una persona, eso significa que medimos esfuerzo.

Lo otro y principal, es que si el conocimiento no es más que una parte de esfuerzo, ¿qué tiene de malo compartirlo? Igual otros pueden ampliarlo y mejorarlo y todos ganamos.

Porque lo que hará que podamos emitir una factura es tomarlo y ponerlo en valor, y eso solo depende de mis habilidades.

Jose Antonio Galaso

Escrito por

Nací en Barcelona, donde actualmente me encuentro de nuevo tras haber vivido en países como Chile o México. Siempre he creído que la tecnología jugaría un papel protagonista en la sociedad y en el modo en que abordaríamos los mercados, por lo que estudié informática y posteriormente he desarrollado mi carrera profesional estudiando cómo afectan las TIC a los modelos de negocio y a la relación entre las personas, interesándome especialmente su interacción con la innovación y el emprendimiento. Creo que podemos y debemos innovar la innovación, para lo cual una visión global y la colaboración internacional e intercultural se antojan imprescindibles.