Primer Foro Económico Paraguay en Bilbao

Comenzaban los años 50 y, allende los mares, había un país inédito. Estoy hablando de 1850, un siglo antes de lo que imaginamos. Ya por ese entonces Paraguay tenía un modelo autónomo de desarrollo, que le permitía ser la única nación iberoamericana sin deuda externa. Producían muchas cosas en una época en la que los promotores de la revolución industrial imponían ciertas restricciones. Pero los valientes paraguayos buscaban su sitio en el mundo y ponían en marcha astilleros, ferrocarriles, líneas telegráficas, fábricas metalúrgicas y, con mucho esfuerzo tecnológico, hasta una fundición de hierro a 125 kilómetros de Asunción.

 

Semejante empresa requería un talento innovador y una formidable capacidad de organizar que seguramente tuvo, como mínimo, dos causas fundacionales: la habilidad del pueblo guaraní y la visión de aquellos jesuitas que finalmente fueron expulsados de la región en 1767, casi un siglo antes. La Compañía de Jesús, fundada por un gran señor nacido en Azpeitia, supo introducir progreso e impulsar la creación de imprentas y bibliotecas, sin olvidar el desarrollo de la producción y el reparto de excedentes, además de consolidar un sistema único de propiedad pública y privada.

 

Pero los malos tiempos estaban por venir. En 1864, un conflicto fratricida conocido históricamente como La Guerra de la Triple Alianza, compromete a los gobiernos de Argentina, Brasil y Uruguay en la destrucción de la nación paraguaya y su desafiante modelo económico. Seis años después, en 1870, el desastre demográfico era enorme: el país perdió la guerra y, con ello, entre el 60/70 % de su gente. Finalizaba el siglo XIX y la primera potencia industrial y económica de Iberoamérica quedaba sepultada para siempre por las armas y el olvido.

 

El comienzo del siglo XX trajo nuevos conflictos internos y externos, el inicio del bipartidismo político, pero también la consolidación de la Universidad Nacional de Asunción y otras instituciones educativas, que posibilitaron el desarrollo de los novecentistas, un grupo de intelectuales renovadores arropados por las buenas ideas europeas de su época. El tiempo no se detiene y Paraguay no pudo sortear esa complicada fórmula ibérica de contar con su propio dictador, de los fuertes, de esos que duran unos 35 años como mínimo.

 

Ahora toca el siglo XXI y la República del Paraguay está nuevamente aquí y crece con fuerza. Deja atrás la discrecionalidad, enfrenta sus problemas, consolida su estabilidad institucional y financiera, fortalece sus ventajas competitivas, planifica nuevas infraestructuras. En RBT Consulting lo sabemos y hemos decidido participar activamente en el proceso de promoción del país. Junto con Innobasque y el economista de MCS Grupo Consultor, Hugo Royg, nuestro partner en Asunción, nos hemos propuesto organizar un foro con las mismas características de aquel que ya hiciéramos con mucho éxito, en abril de 2014, sobre Kazajistán. Contando además con el Estudio Berkemeyer y Forinter-Tradex, el equipo internacional se ha puesto en marcha para organizar el 3 de marzo, en el Palacio Euskalduna, el Primer Foro Económico Paraguay en Bilbao.

 

Será una jornada especial, con magníficos ponentes, entre los que quiero destacar al ministro de Industria del Paraguay, Gustavo Leite; el presidente del Banco Central, Carlos Fernández; y a dos empresarios españoles que viven el día a día del país: Ignacio Ibarra, de Fujikura y Belarmino Fernández, de Arcallana.

 

A coger agendas y hacer la inscripción en la web www.forosytalleres.com para conseguir vuestras invitaciones, pues las plazas son limitadas.

 

Y gracias a tantos colaboradores ya presentes, como el Ayuntamiento de Bilbao, Rediex, la cámara española en Paraguay, nuestros clústeres, foros y asociaciones, que siempre empujan para transformar buenas ideas en hechos concretos.

 

La República del Paraguay busca industrias y buenas inversiones.

Los esperamos a todos.

Néstor Salvador Boichenco

Escrito por

Nací en Buenos Aires cuando aquello brillaba de muchas maneras y, después de varias vueltas por aquí y por allá, hace más de 15 años que estoy afincado entre la ciudad de Bilbao y sus magníficas conexiones aéreas. He trabajado en distintos países, con empresas americanas, alemanas, francesas y españolas, cuya diversidad organizacional me ha llevado a participar en el mundo moderno, en red, cada vez más complejo y globalizado. Dice un buen consultor argentino que cultura también significa “cómo se hacen las cosas aquí” y en verdad es muy cierto. Sigo pensando que aceptar otras formas de hacer nos permite ser flexibles y entrenables. Hoy, puedo mezclar experiencia y metodología para contribuir a crear estrategias comerciales, innovadoras y orientadas a la internacionalización. Siempre con ideas nuevas y muchas ganas, pero sin olvidarme que aprender sigue siendo un deporte de contacto.

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