Portarse Mal

Leer un libro de economía es como estar trabajando un domingo mientras su equipo preferido juega una gran final. Realmente, hay que tener un interés muy especial por esta categórica ciencia, presente durante todas las épocas y que, habitualmente, viene provista de una gran carga ideológica.

Uno se imagina a los economistas como señores incapaces de disfrutar de una boda sin conocer de antemano su presupuesto, ofreciendo a los novios sus modelos matemáticos y supuestos académicos para realizar recomendaciones racionales a los invitados…

Pero, al parecer, hay entre nosotros una nueva generación de economistas jóvenes y creativos, que suman al saber tradicional una dosis de buena psicología y de otras ciencias sociales, llamando al resultado final economía del comportamiento. Sorprendente mezcla, ¿no? Casi tanto como imaginar al Capitán America participando en una película de James Bond…

El asunto comenzó allá por los 70 de la mano de un tal Richard H. Thaler, Premio Novel de Economía 2017, quien ha sospechado siempre que nosotros, los humanos de cada día, sabemos sobre el carácter fungible del dinero y lo gastamos bien y mal según nuestras propias pasiones.

Portarse Mal – el comportamiento irracional en la vida económica – es un libro especializado que intenta llegar a todos y a menudo casi lo consigue. La asociación de conceptos y teorías económicas, junto a procesos mentales y percepciones psicológicas, es al menos inquietante e innovador. También despierta polémicas entre los economistas ortodoxos, seguramente suavizadas a partir del Nobel, que aún pretenden considerar que hombres y mujeres decidimos imparcialmente, basándonos en expectativas racionales.

En resumen, a poco que le gusten estas dos ciencias, planifique su vida en función de los costes de oportunidad, o haga las compras al terminar la tanda publicitaria, este libro es menos precipitado de lo que parece y no le hará ningún daño a su economía.

 

| Autor: Richard Thaler

| Editorial: Paidós, 2016

Néstor Salvador Boichenco

Escrito por

Nací en Buenos Aires cuando aquello brillaba de muchas maneras y, después de varias vueltas por aquí y por allá, hace más de 15 años que estoy afincado entre la ciudad de Bilbao y sus magníficas conexiones aéreas. He trabajado en distintos países, con empresas americanas, alemanas, francesas y españolas, cuya diversidad organizacional me ha llevado a participar en el mundo moderno, en red, cada vez más complejo y globalizado. Dice un buen consultor argentino que cultura también significa “cómo se hacen las cosas aquí” y en verdad es muy cierto. Sigo pensando que aceptar otras formas de hacer nos permite ser flexibles y entrenables. Hoy, puedo mezclar experiencia y metodología para contribuir a crear estrategias comerciales, innovadoras y orientadas a la internacionalización. Siempre con ideas nuevas y muchas ganas, pero sin olvidarme que aprender sigue siendo un deporte de contacto.

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