La cultura hacker

Cuando llega a nuestro oídos el término hacker, lo primero que nos viene a la cabeza es una persona de aspecto extraño (casi siempre con gafas y mal vestido), rodeada de un halo antisocial, que si lo tuviéramos que asimilar con algún cliché conocido se parecería a un terrorista que ha cambiado su fusil por un ordenador.

Estos dos perfiles comparten algo en común (aunque no lo creamos), ambos tienen una ética, un código de honor, un código de conducta. En el 2001 el filósofo finlandés Pekka Himanen escribe La ética hacker y el espíritu de la era de la información, para describir qué significa todo este movimiento que aúna tecnología e innovación.

Quiero incidir en dos puntos que al menos a mí me parecen esenciales. Por un lado el concepto de hacker, un grupo de personas que se definen como aquellos que realizan su trabajo por amor y con pasión.

Desde este punto de vista son unos auténticos terroristas, rompen con el modelo tradicional y calvinista (retomado por las premisas keynesianas que dan lugar al neoliberalismo) de que el trabajo es un esfuerzo vital para el ser humano, ya que conlleva una penitencia espiritual necesaria para todos.

Los hackers dicen que no, que lo de trabajar ha de ser divertido y por eso ellos se pasan el día trabajando, porque se divierten y además aprenden, enseñan y (segundo acto de terrorismo) comparten.

Y es ahí donde empieza el segundo punto esencial para mí: comparten. Cuestionan la esencia de la sociedad del conocimiento. Dicen que aprender, por sí solo, no tiene valor y por eso lo comparten, poniendo a disposición de sus objetivos herramientas como tecnología e innovación. El valor es aplicar ese conocimiento a la solución de un problema concreto, pero el conocimiento sin más no tiene ningún valor y por eso se puede compartir.

Gran acto de terrorismo contra la esencia del modelo económico de la sociedad del conocimiento, para la que todo ha de ser protegido porque es valioso. Los hackers insisten en que no, que lo valioso es otra cosa y por lo tanto los mecanismos y procesos comerciales del modelo económico de la sociedad actual son erróneos.

No solo con dos frases, sino con dos actitudes interiorizadas y que practican diariamente, este grupo cuestiona todo el modelo socioeconómico que muchos intelectuales y políticos nos dicen que es nuestro futuro. ¿Puede semejante osadía quedar impune?

Pues de momento sí. Los grupos y comunidades de open source lo practican a diario y funciona. Linux, Apache, Scratch, etc., tienen tras de si no solo cientos de miles de hackers por todo el mundo, sino también grandes fundaciones y corporaciones que apuestan por ellos.

Visto así se merecen que por lo menos  nos paremos un rato a reflexionar si este terrorismo es solo para sembrar el miedo, o por el contrario contribuye para cuestionarnos seriamente cuál ha de ser el modelo de futuro de todos nosotros.

Jose Antonio Galaso

Escrito por

Nací en Barcelona, donde actualmente me encuentro de nuevo tras haber vivido en países como Chile o México. Siempre he creído que la tecnología jugaría un papel protagonista en la sociedad y en el modo en que abordaríamos los mercados, por lo que estudié informática y posteriormente he desarrollado mi carrera profesional estudiando cómo afectan las TIC a los modelos de negocio y a la relación entre las personas, interesándome especialmente su interacción con la innovación y el emprendimiento. Creo que podemos y debemos innovar la innovación, para lo cual una visión global y la colaboración internacional e intercultural se antojan imprescindibles.

3 thoughts on “La cultura hacker

  1. Buena reflexión la que propones… hago lo que hago por que me gusta o por que lo necesito para vivir, puedo compartir mi conocimiento y vivir gracias a ello… mucho tiene que cambiar el mundo.

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