¿Hacia dónde vamos?

Decir que vivimos momentos de cambio es decir poco, a lo más una obviedad. Pero lo que resulta menos obvio es que podemos hacer algo. Eso es lo que me gusta de este blog, que empieza señalando dos herramientas esenciales para circular en las empresas, la economía y la sociedad: comercio e innovación.

Cuando Néstor me propuso que escribiera algo no me pude negar, quería contribuir a esta aventura hablando de dos de las cosas más importantes en el desarrollo de la humanidad. Y paso a ello. Para mejorar se necesita vender más y resulta muy difícil hacerlo si no innovamos. Y sólo podemos innovar si vendemos. Es decir son imprescindibles. Diciendo esto decimos mucho más de lo que parece.  Quiere decir que cualquier negocio está “obligado” a considerar al marketing e innovación como elementos esenciales.  De la dotación de ambas en calidad y cantidad suficiente depende la supervivencia empresarial y social.

El problema surge cuando andamos mal dotados de alguno de ellos. Marketing sin innovación es una tarea ardua y decepcionante. Creatividad sin comercio es de imposible cumplimiento.  Esta pareja debe funcionar de manera sincronizada o, al menos, teniéndose en cuenta. Y creo que aquí radica uno de los elementos que más impide el desarrollo empresarial. Comercializar va más allá de vender. Supone un conocimiento de necesidades y de posibilidades.

Diríamos hablando en términos más profesionales que implica un arbitraje en el espacio y en el tiempo. El buen comerciante sabe dónde están los clientes. Sabe lo que quieren y se lo pone a mano. También adelanta lo que será el tiempo futuro. Sabe dónde surgirán nuevas necesidades e incluso en qué consistirán.  Por eso, es un heraldo dinamizador de la innovación.

Pero ¿Están nuestras empresas preparadas para oír la llamada del comercio? ¿O sienten una disposición histórica a producir y luego ya veremos? Este puede ser un buen punto para poder comentar y establecer un diálogo – fuente del comercio – por la innovación.

Todo el mundo conoce, o ha oído hablar del MIT este importante referente educativo, empresarial y prólogo del futuro. Pues bien, en algunos lugares se le conoce como MARKETING, INNOVACIÓN Y TECNOLOGÍA. Si les va bien, ¿por qué no usamos los ingredientes?

Pedro Ruiz Aldasoro

Escrito por

Nací en Bilbao y me defino como un promotor inquieto. He combinado mi licenciatura en económicas con diferentes áreas de mi interés, que me han llevado a especializarme en planos como el emprendimiento en industrias creativas, desarrollo de empresas, fomento de centros creativos... Sin embargo, prefiero que sean los proyectos en los que participo los que hablen de mí. Destaco por ejemplo la atracción del museo Guggenheim a Bilbao, o la creación del programa Vaya Semanita. La novedad no me asusta, y creo que para innovar hay que ser inconformista. Me gusta la modernidad y combino con comodidad la reflexión y la acción.

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