FORINTER Innovation Canvas

¿Uno más? ¿Otro lienzo donde estampar nuestras ideas a modo de collage para decir que tenemos un método? No, simple y llano. Esto es un método que propone un dibujo de una sola hoja para visualizar de manera ordenada los elementos que han de lanzar una idea innovadora.

Nuestra visión quiere salirse del marco habitual de trabajo para abordar sus pasos previos. Lo normal es trabajar en cómo desarrollar una idea para que sea un buen negocio. Nosotros queremos ayudar en la fase previa: disponer de la buena idea.

Cuando pensamos en armar un negocio, lo primero que solemos hacer es pensar a quién le vamos a vender algo y a cuanto, lo que nos lleva a reflexionar sobre como lo vamos a vender y producir.

En términos de Canvas (Business Model Generation) pensamos en el segmento de mercado, el canal y la relación para definir la propuesta de valor. De ahí a reflexionar sobre los procesos, recursos y actores clave, para acabar equilibrando los costes y los ingresos y su modelo.

Nada que objetar, me parece correcto. La pregunta del millón de dólares es ¿Qué vamos a vender? No a quién. Y en ese punto es donde nosotros queremos desarrollarnos.

Según los estudios de Erick von Hippel, profesor del MIT, el 70% de las innovaciones producidas en los 10 últimos años atienden a las aportaciones de los usuarios y no a fabricantes tecnológicos. También ESADE, en sus análisis de empresas exitosas, nos dice que el 80% de casos de éxito tienen como referencia el haber trabajado primero en definir la necesidad a satisfacer, antes que planificar cómo colocar el producto en el mercado, cosa que hacemos actualmente. Parece obvio que la visión externa tiene mucho que ver con la capacidad de tener ideas de éxito.

Queremos ayudar a las empresas a realizar la reflexión que les lleve a contestar de manera adecuada lo que en el Canvas de Osterwalder corresponde al apartado de Segmento. Estamos convencidos que el 50% del éxito de un nuevo negocio radica en eso. Identificar el segmento de clientes como aquel grupo con necesidades comunes que puede implicar una oportunidad de negocio derivada de su satisfacción.

Para ello proponemos trabajar en cuatro ámbitos diferentes:

  • Los actores clave, que van a ayudar a definir la necesidad y la oportunidad. Incluyendo a los externos, entendiendo por eso a todos aquellos que no están implicados en el día a día del proceso, o que si lo están, son capaces de abstraerse para visualizar soluciones.

Las experiencias han demostrado que una mezcla entre usuarios, clientes, personal de la casa con buena actitud y profesionales que aportan tendencias, es una combinación ideal para definir necesidades no resueltas y futuras que dibujen ámbitos para ideas innovadoras.

  • Los distintos tipos de intercambio que hay en cualquier mercado, visibles a partir de inutilizar la palabra cliente, que solo hace referencia a quien nos ofrece dinero a cambio del producto/servicio/solución. ¿Pero además, cuantos tipos de usuarios están implicados? ¿vamos a privilegiar a uno de ellos?
  • Los retos. Definidos los ámbitos en los que se mueven las necesidades con un equipo externo (en el sentido en que ya hemos expuesto), podemos trabajar en qué cosa las puede resolver. Diseñamos un producto/servicio que satisfaga una necesidad concreta. Lo que ahora se llama propuesta de valor.

Dos trucos: primero mantener el equipo de actores que definieron la necesidad e incorporar actores con un perfil más “interno”, aunque por la misma visión anterior pueden ser de fuera de nuestra organización. El segundo, no cerrar los usos de la solución. No pasa nada si el cliente final se inventa una forma de hacerla servir o nos ayuda en su definición. Al contrario, es parte del proceso de innovación.

  • La forma de Trabajo. Durante varios años hemos trabajado al lado de muchas empresas que nos decían que uno de sus problemas para afrontar la innovación es como hacer cosas nuevas sin perder la capacidad de seguir haciendo lo de siempre.

El modelo de organización para esto no es fácil a primera vista, requiere de la puesta en marcha de medios (no caros, algunos hasta gratuitos) y de enseñar el concepto de colaboración entre iguales. El resto es dejar trabajar al niño que llevamos dentro.

Trabajar en estos ámbitos resuelve las tres preguntas básicas de toda estrategia. ¿Por qué´? ¿Qué? ¿Y Cómo? Una vez hecho esto pasamos a definir el modelo de negocio, de lo contrario trabajamos asumiendo que lo que tenemos sirve para algo y en el esfuerzo de convencer a los demás que es así.

Evidentemente, tras todo esto están las herramientas y técnicas que se pueden utilizar y que manejadas de la forma adecuada llevan a un entorno de éxito adecuado. Conocerlas es fácil, puedes leer mucho, ir a muchos seminarios y charlas o puedes acudir al próximo Taller Práctico de Innovación de Forinter. Ya sabes dónde estamos.

 

Jose Antonio Galaso

Escrito por

Nací en Barcelona, donde actualmente me encuentro de nuevo tras haber vivido en países como Chile o México. Siempre he creído que la tecnología jugaría un papel protagonista en la sociedad y en el modo en que abordaríamos los mercados, por lo que estudié informática y posteriormente he desarrollado mi carrera profesional estudiando cómo afectan las TIC a los modelos de negocio y a la relación entre las personas, interesándome especialmente su interacción con la innovación y el emprendimiento. Creo que podemos y debemos innovar la innovación, para lo cual una visión global y la colaboración internacional e intercultural se antojan imprescindibles.

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