Fijo o Crecimiento

Estamos entrando en un nuevo año y de todas las personas brotan buenos deseos y mejores intenciones, que el transcurso de los meses moderará o, incluso, hará desaparecer. Esto me trae a la cabeza las reflexiones sobre las modalidades de pensamiento y la motivación que produce.

A la mayoría, por lo menos a la mayoría de mi generación, nos suena el dicho “nada es verdad ni es mentira, sino que todo es del color con que se mira”. Pues bien, definamos a este color con la palabra mentalidad y digamos que tenemos dos colores.  A uno lo llamaremos fijo y al otro le llamaremos crecimiento. Las personas que miran a través del color fijo, no les gustan los cambios y creen que estamos condicionados por las cualidades que tenemos desde el nacimiento. Las que utilizan el color crecimiento, creen que se pueden superar los condicionantes iniciales.  Los primeros se enfrentan a los problemas con soluciones inmediatas y si no las saben, abandonan el desafío y se conforman con el resultado. Pero si las saben, dan por supuesto que es porque ellos son listos y los demás no tanto.

Frente a estos, los que miran a los retos a través del color crecimiento, piensan que si no saben de partida la solución más adecuada, lo sabrán con esfuerzo, trabajo e imaginación. Quieren mejorar y que mejore su entorno. Resolver problemas no les implica un esfuerzo suplementario; es parte natural de su vida.

No son raros los casos de excelentes estudiantes que acaban teniendo vidas mediocres. De empresas incapaces de mirar al presente y, por supuesto, mucho menos al futuro, más allá de su actual forma de ver y entender el mundo. Éstas suelen tener unas agonías largas, dolorosas y muy ineficientes. Lo mismo vale para la política, los sindicatos, patronales y Administración Pública. En estos casos, la esclerosis que produce el empleo del cristal o color fijo se infiltra por toda la sociedad, debilitando el tejido institucional que permita y fomente la innovación y el comercio.

Estos casos no los tenemos muy lejos y como todos conocemos más de uno, me abstengo de señalar aquellos que a mí me parecen más sangrantes y, con su permiso, les pido que piensen, por ejemplo, en su propia mentalidad y en la de su grupo, empresa, gobierno… ¿Qué encuentran…..? Pues eso… saquen las conclusiones que les parezcan.

Pedro Ruiz Aldasoro

Escrito por

Nací en Bilbao y me defino como un promotor inquieto. He combinado mi licenciatura en económicas con diferentes áreas de mi interés, que me han llevado a especializarme en planos como el emprendimiento en industrias creativas, desarrollo de empresas, fomento de centros creativos... Sin embargo, prefiero que sean los proyectos en los que participo los que hablen de mí. Destaco por ejemplo la atracción del museo Guggenheim a Bilbao, o la creación del programa Vaya Semanita. La novedad no me asusta, y creo que para innovar hay que ser inconformista. Me gusta la modernidad y combino con comodidad la reflexión y la acción.

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