El porvenir del trabajo II – El nuevo orden

En la primera parte de este post introducía los cambios en el contexto mundial actual y futuro. ¿Y cuáles son los impulsores que están provocando esta segunda gran transformación?

Para contestar a esta pregunta permítame que le recuerde que en 1944 el economista y sociólogo austro-húngaro Karl Polanyi publicó su excelente obra “La Gran Transformación”. En este texto Polanyi argumentaba que el orden moderno occidental se sustentaba en cuatro realidades principales: el equilibrio de poder entre Estados soberanos, el patrón oro, el Estado liberal y los mercados autorregulados que eran la esencia del sistema y que originó la innovación que alumbró la civilización que hasta hoy conocemos. Pues bien, debemos decir que lo que está pasando hoy, es que lo que por aquel entonces sucedió para los países occidentales ahora se extiende como revolución socio-económica y política para todo el mundo.

Actualmente existe un nuevo orden planetario, en el que la interdependencia económica es cada vez mayor y toca competir con todas las personas, de todos los lugares y por todas las cosas. Las barreras del mercado están cayendo, facilitando el movimiento y trasiego de bienes, servicios, personas, capital e información a nivel global. Y todo ello como resultado de cuatro grandes detonantes:

 

  1. Tecnologías de la interacción social: Desafiar las barreras del tiempo y del espacio ha sido posible gracias a la velocidad que han alcanzado las comunicaciones, facilitada por Internet y las redes de fibra óptica. Muchas multinacionales están trasladando parte de su negocio a países emergentes para aprovechar la ventaja competitiva de factores como el talento o el coste. Y están invirtiendo en I+D, en software y en tecnologías de la información, especialmente en Asia.                                                                                                                                 El avance de las telecomunicaciones y su abaratamiento son dos de los principales impulsores de esta situación, puesto que el incremento del poder de las TIC provoca y facilita, por ejemplo, una gran desagregación de las cadenas de aprovisionamiento. Pero, además, ha permitido la deslocalización y virtualización del trabajo, de forma que toda tarea que no requiera el cara a cara entre el cliente y el productor se puede hacer allí donde sea más eficiente. Mientras que el transporte permite la deslocalización de la industria y de los obreros (de los tradicionalmente llamados blue-collar), las telecomunicaciones permiten la deslocalización de los oficinistas (white-collar), ya sean contables, ingenieros, radiólogos o programadores informáticos. China es un ejemplo del primer caso. La India, del segundo, de manera que se ha convertido ya en un backoffice de talla mundial.                                                                              En definitiva, la mayor capacidad de las máquinas y sistemas inteligentes ha permitido una automatización de las tareas que elimina la mayoría de los trabajos transformacionales y transaccionales, y nos lleva a vivir en un mundo computacional en el que existe un  incremento de los sensores y de la capacidad de procesamiento que está haciendo que el mundo sea un sistema programable, lo que unido a los nuevos  medios de interacción y comunicación provoca nuevas formas de organizar y hacer el trabajo.

 

  1. Apertura económica: Desde hace apenas 20 años se está produciendo una gran apertura económica y política y una gran liberalización del comercio a través de iniciativas como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta), la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) o la Unión Europea. Además, la incorporación de China a la Organización Mundial de Comercio en 2001 marcó un punto de inflexión en el trasiego comercial.

 

  1. Multinacionales: Por una parte, han empezado a prosperar las multinacionales de economías emergentes y, por otra, han surgido nuevas formas de inversión para las multinacionales de las economías desarrolladas. Todo ello, en parte, gracias a la implantación de las telecomunicaciones, que ha permitido que estas compañías aumenten su tamaño y su presencia geográfica. Las multinacionales se han convertido en imperios en los que nunca se pone el sol y han adquirido una mayor escala y alcance, contando con muchos más activos, ingresos y empleos extranjeros. Han conseguido mayores beneficios gracias a la diversidad de mercados, las economías de escala y las nuevas fuentes de capital y mano de obra (en España se pueden observar los casos de Ferrovial, Telefónica, BBVA, Iberdrola, Santander, Inditex, Repsol…).

 

  1. Demografía. El descenso de la mortalidad en los países emergentes ha contribuido de manera determinante a que entre 1950 y 2010 la población de esas zonas se haya multiplicado por 3,6. A mediados del siglo pasado, cuatro de los diez países con mayor población eran occidentales (Estados Unidos, Alemania, Italia y Reino Unido). En el año 2000, sólo Alemania y EE.UU. se mantenían en ese ránking. Pero dentro de 40 años no habrá ningún Estado europeo en esa lista: habrá tres americanos (Estados Unidos, México y Brasil), dos africanos y cinco asiáticos. China, con 1.400 millones de habitantes, e India, con 1.600 millones, sumarán alrededor del 40% de la población mundial.

Cuando Asia concentre el 60% de la población del planeta, Europa supondrá apenas un cinco o seis por ciento de la población mundial (y, además, presentará un envejecimiento notable de sus ciudadanos), y esta realidad cambiará la naturaleza del trabajo, las carreras profesionales, el aprendizaje y, en consecuencia, la producción de bienes y servicios.

23- Ratio poblacion mayor - joven

Ratio de mayores de 65 años vs población entre 15 y 64                                                                              Fuente: The Hays/Oxford Economics Global Report. “Creating Jobs in a Global Economy 2011-2030”. Abril 2011

En mi próximo post, el 10 de febrero, explicaré por qué es tan importante la población y trataré de dibujar el escenario futuro.

 

José Manuel Casado

Escrito por

Nací en Madrid, y tras desarrollar mi carrera profesional en Accenture actualmente presido mi propia compañía. Con ella abordo cuestiones de estrategia de capital humano y gestión del cambio, porque creo que el mundo cambiante en el que vivimos necesita nuevos líderes capaces de adaptar las empresas, junto a emprendedores que creen y gestores que mantengan. Soy columnista de Expansión y Empleo, autor de la sección “Los puntos sobre las íes” de la revista Capital Humano, y de la sección de “Las Verdades del Barquero” de la revista Observatorio de RR.HH. Colaboro en la revista “Dialogue”, en Executive Excellence y Expansión.

Un comentario a “El porvenir del trabajo II – El nuevo orden

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