El ocaso del empleo

José Manuel Casado ha planteado en nuestro blog una serie de temas interesantes. Desde luego, la demografía  no es un tema menor y, teniéndola en cuenta como punto de partida, me gustaría aportar algo a sus ponderadas opiniones. Se dice con recto criterio y sabia opinión que demografía es destino. Por esa línea transcurre algo de lo que expone José Manuel al decir que “la productividad media per cápita se iguala y la riqueza global de un país pasa a depender básicamente de la cantidad de población que tiene”. Eso es cierto si se tiene la misma pirámide de población y estructura económica. Es decir, pasa también por las cualidades.

Las proyecciones demográficas sitúan a India como el país más poblado a mediados de este siglo. Es muy  difícil pensar que esa posición de liderazgo que tendrá en población se traslade a  otros liderazgos económicos; aunque, como es un futurible, todo está abierto.

Su visión sobre la sociedad líquida me parece también muy sugestiva. Es un hecho cierto que el futuro no va a ser como el presente, pero en mejor. Va a ser otra cosa. Estamos viendo inicios, intentos, prólogos de lo en que puede convertirse. Estas tensiones abarcan diversos escenarios: sociales, políticos, económicos, ambientales. Pero todas ellas tienen un denominador común: el empleo. No es el trabajo, como acertadamente señala José Manuel, la preocupación fundamental de los líderes sociales.  Es el empleo, el trabajo constante, creciente  de por vida. El fundamento de nuestra actual civilización.

En este sentido, un informe del Banco Mundial señalaba que en el  año 2012 existían 200 millones de desempleados y calculaba que para el año 2027 los millones de desempleados  llegarían a 600. Los  jóvenes irán teniendo cada vez mayor participación en este contingente de desenganchados. No entro en comentarios. Parece que los avisos de mi compañero de blog no van muy desencaminados cuando orienta a la gente hacia el trabajo frente al empleo. Evitándoles, de esta forma,  engrosar las filas de la tristeza y la desesperanza.

Los desafíos son muchos, como lo son las herramientas que van surgiendo. Eso me gusta de José Manuel Casado: recoge el guante de un horizonte complicado y aporta soluciones. Con gente como él, con sus ideas y las que puedan surgir, es seguro que se avanza fundamentalmente para mejorar.

Pero necesitamos una herramienta básica: saber dónde nos encontramos realmente. En este momento es muy difícil decirlo. ¿Estamos en el mejor de los mundos? ¿Estamos inmersos  en un fondo sin salida? Sin los datos de arranque acertados, no puede producirse ninguna mejoría seria, real y justificable. Es decir, podemos continuar desorientados y en manos de desaprensivos.

Pedro Ruiz Aldasoro

Escrito por

Nací en Bilbao y me defino como un promotor inquieto. He combinado mi licenciatura en económicas con diferentes áreas de mi interés, que me han llevado a especializarme en planos como el emprendimiento en industrias creativas, desarrollo de empresas, fomento de centros creativos... Sin embargo, prefiero que sean los proyectos en los que participo los que hablen de mí. Destaco por ejemplo la atracción del museo Guggenheim a Bilbao, o la creación del programa Vaya Semanita. La novedad no me asusta, y creo que para innovar hay que ser inconformista. Me gusta la modernidad y combino con comodidad la reflexión y la acción.

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