El Canvas de Osterwalder

Este es un concepto que ahora está muy de moda, y eso no es ni malo ni bueno. No utilizo esa expresión a modo de juicio de valor, si no en el más estricto concepto matemático, es decir, es lo que más se repite en los ámbitos de la gestión, estrategia, innovación, etc.

Desde mi punto de vista, estamos en una situación de confusión sobre que es el Canvas, algo que ocurre mucho en el mundo de la consultoría: confundir metodología con técnica (o herramienta). Normalmente al cliente esto le pasa desapercibido porque lo único que quiere es el resultado final. La diferencia es que la posibilidad de asegurar el resultado final depende mucho de utilizar lo que sea más adecuado a cada momento.

Una metodología es un conjunto de métodos que se siguen en una investigación científica, un estudio o una exposición doctrinal. Es decir, lo que buscamos siguiendo una metodología es llegar a la conclusión, a la verdad disponiendo de la certeza de que las cosas se han hecho de la manera adecuada.

Una técnica es un procedimiento o conjunto de reglas, normas o protocolos que tiene como objetivo obtener un resultado determinado y efectivo. Por lo tanto, la técnica quiere asegurar un resultado previamente diseñado.

Dicho esto, la metodología se ha de usar para saber lo cierto y la técnica para construir la solución. Usar la técnica sin saber la verdad nos puede llevar a construir soluciones que no eran requeridas porque partimos de un escenario no real.

El Canvas de Osterwalder por si solo es una técnica, nos pongamos como nos pongamos. Su objetivo es definir un modelo de negocio, sin dar los elementos necesarios para determinar cuáles son las bondades y las carencias de ese modelo, y tampoco aporta herramientas cuantitativas o de verificación de que el producto final es correcto.

Sólo nos da una visión teórica de un modelo de negocio coherente que luego puede ser comparado con otros modelos de negocio parecidos y por lo tanto tener así una referencia de sus posibilidades de éxito.

Si lo que usted necesita es saber cuáles son los puntos fuertes y débiles de su negocio, su capacidad para comenzar a desarrollarse o saber dónde hacer las inversiones para desarrollar soluciones de crecimiento innovadores, por fuerza, ha de hacer un paso previo de la mano de expertos que le aporten visión externa y que escudriñen la organización para diagnosticar con certeza.

Tras eso, el Canvas pondrá orden y definirá un modelo correcto de negocio para dar respuesta al problema y a las necesidades planteadas previamente.

Poner el diseño de la solución antes que la visualización correcta del problema es uno de los errores más grandes que puede cometer un consultor. Si quiere hacer una prueba es muy sencillo: en el cuadrado del Canvas donde dice “Segmento de Mercado”, cambie por Necesidades a Cubrir y vea como se desenvuelve la gente para averiguar eso. Es un muy buen indicador para conocer si las personas ya saben cuál es el problema… o no.

Jose Antonio Galaso

Escrito por

Nací en Barcelona, donde actualmente me encuentro de nuevo tras haber vivido en países como Chile o México. Siempre he creído que la tecnología jugaría un papel protagonista en la sociedad y en el modo en que abordaríamos los mercados, por lo que estudié informática y posteriormente he desarrollado mi carrera profesional estudiando cómo afectan las TIC a los modelos de negocio y a la relación entre las personas, interesándome especialmente su interacción con la innovación y el emprendimiento. Creo que podemos y debemos innovar la innovación, para lo cual una visión global y la colaboración internacional e intercultural se antojan imprescindibles.

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