Big Data

big data portadaLos datos masivos.

De su valor como materia prima.

Ni más ni menos.

 

La tecnología ha llegado para cambiar algunos paradigmas incuestionables hasta hace muy poco tiempo.

Las cosas se están acelerando de verdad, mejor no hacerse el distraído.

Hasta ayer nomás, hemos operado a una escala muy pequeña, limitados por la escasez informativa de encuestas y muestreos, encerrados dentro de nuestro anhelo de exactitud y de las restricciones tecnológicas.

Pero ya comenzamos a cambiar la mentalidad, a respetar las correlaciones. Muy  pronto la necesidad de buscar causalidad será cosa del pasado. Dejaremos de medir el mundo para entenderlo.

Viktor Mayer-Schonberger y Kenneth Cukier nos anticipan la revolución de los datos masivos. Estamos entrando en la era de la datificación. Datificar significa recopilar información sobre cuanto existe bajo el sol.

 

Entrar en el mundo de Big Data requiere que cambiemos nuestra forma de pensar acerca de los méritos de la exactitud, se trata de un resabio de la era analógica. Hasta nuestras bases de datos clásicas, llamadas relacionales, están pensadas para un mundo en el que los datos son escasos. Para acceder a los beneficios de la explotación de los datos a escala, tenemos que aceptar la imprecisión. Nos encaminamos a sacrificar un poco de exactitud a cambio de descubrir la tendencia general.

 

Y si usted está pensando que estamos hablando de una revolución comercial, de una nueva forma de invasión publicitaria, le anticipo que se equivoca.

La próxima vez que suba a un avión, le sugiero que se tome un par de horas para leer Big Data.

| Autor: Viktor Mayer-Schonberger & Kenneth Cukier

| Editorial: Turner, 2013

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Néstor Salvador Boichenco

Escrito por

Nací en Buenos Aires cuando aquello brillaba de muchas maneras y, después de varias vueltas por aquí y por allá, hace más de 15 años que estoy afincado entre la ciudad de Bilbao y sus magníficas conexiones aéreas. He trabajado en distintos países, con empresas americanas, alemanas, francesas y españolas, cuya diversidad organizacional me ha llevado a participar en el mundo moderno, en red, cada vez más complejo y globalizado. Dice un buen consultor argentino que cultura también significa “cómo se hacen las cosas aquí” y en verdad es muy cierto. Sigo pensando que aceptar otras formas de hacer nos permite ser flexibles y entrenables. Hoy, puedo mezclar experiencia y metodología para contribuir a crear estrategias comerciales, innovadoras y orientadas a la internacionalización. Siempre con ideas nuevas y muchas ganas, pero sin olvidarme que aprender sigue siendo un deporte de contacto.

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