Bienvenidos a Comercio + Innovación

Vender, siempre vender.

Y cobrar también, que de lo contrario hay que escuchar al financiero.

 

Desde la antigüedad, la búsqueda del comercio y de rutas alternativas fue una constante histórica, una práctica de muchos pueblos para generar riqueza, poder y hegemonía.

Algunos además utilizaron su talento para fabricar, otros simplemente se especializaron en hacer comercio, en llegar antes y más lejos.

¿Quién no escuchó hablar de la ruta de las especias?

Nobles intercambios de la edad media, entre pueblos que transportaban y vendían nuez moscada, clavo, pimienta y otros condimentos indispensables para una época donde las técnicas de enfriamiento estaban todavía en manos de sus primeros innovadores.

Hoy tenemos unas neveras enormes que mañana se controlarán desde un satélite espacial y se conectarán con el Súper de turno para cotillear nuestros hábitos alimenticios o informar sobre el chocolate preferido del goloso de la familia…

Esto sucederá, si por supuesto hay un grupo importante de personas que lo necesiten. Todo muy moderno y avanzado, pero como siempre habrá que salir por las calles de asfalto (o de internet), a vender, comunicar y demostrar.

El mundo se dispara hacia el futuro, asume la hipercompetencia sin complejos y espera que los nuevos intercambios estén a la altura de su tiempo.

 

Estimados, lloremos juntos pero ha llegado la hora de decir a nuestros padres que, a pesar de los estudios universitarios, hay que cambiar y vender. Será un viaje a Kazajistán con traductor incluido, un proyecto de ingeniería, un neumático verde sin desgaste o un software para conectar electrodomésticos con los grandes supermercados.

Innovar es vender. Siempre vender.

Y se me ocurre que es un buen momento para hablar de todo esto, de polemizar desde la práctica, de invitar a un grupo de buenos profesionales a compartir experiencias y aportar ideas.

Me refiero a Jose Antonio Galaso y a Blanca Alarcia, innovadores por excelencia. También a Iñigo Guiroy, un nadador habitual de la madre de todas las redes y a José Manuel Casado, todo un experto en comportamiento humano. Claro, sin olvidar a aquellos que quieran darnos guerra y a Estibaliz de la Calle, que pondrá su talento para que este blog se gane merecidamente el nombre que pretende.

Néstor Salvador Boichenco

Escrito por

Nací en Buenos Aires cuando aquello brillaba de muchas maneras y, después de varias vueltas por aquí y por allá, hace más de 15 años que estoy afincado entre la ciudad de Bilbao y sus magníficas conexiones aéreas. He trabajado en distintos países, con empresas americanas, alemanas, francesas y españolas, cuya diversidad organizacional me ha llevado a participar en el mundo moderno, en red, cada vez más complejo y globalizado. Dice un buen consultor argentino que cultura también significa “cómo se hacen las cosas aquí” y en verdad es muy cierto. Sigo pensando que aceptar otras formas de hacer nos permite ser flexibles y entrenables. Hoy, puedo mezclar experiencia y metodología para contribuir a crear estrategias comerciales, innovadoras y orientadas a la internacionalización. Siempre con ideas nuevas y muchas ganas, pero sin olvidarme que aprender sigue siendo un deporte de contacto.

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